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15 septiembre 2009

Balance de 2 semanas en el Hogar (I)

Transcurridas dos semanas desde que escribiera, el 31 de agosto, el Post "Llegada al Hogar Tesape Porá", la primera estancia en el Hogar llegó anteayer a su fin. En aquel Post describía las primeras impresiones sentidas al llegar a Villarrica, al Hogar, el impacto primario de aquella recepción tan afectuosa -sigo sin hallar el adjetivo que pueda definir con precisión esa bienvenida-. Entonces concluí el Post con un párrafo en el que reflexionaba en estos términos: "El reto en el Hogar es ser capaz de tener siempre muy presente que son las niñas quienes necesitan ser ayudadas y que somos los adultos quienes debemos ser capaces de tomar las decisiones adecuadas para ayudarlas, sin caer en el error de actuar en realidad en nuestra ayuda, porque es fácil caer en la autocomplacencia paternal de quien se siente ''bien'' por estar ayudando a los demás y recibe el afecto de las niñas.".

Tras 14 días, retomo esa reflexión y la ampliaré con un primer balance de esta experiencia tan conmovedora y por momentos realmente (insólitamente) pura. Antes, una apreciación que particularmente me parece esencial: el Hogar pretende ser una familia y a menudo lo consigue. Esta frase, así expuesta, dice más de lo que quizá parezca. Algunas palabras de tan usadas han perdido la potencia de su significado, erosionado por tópicos y lugares comunes. Pero no, aquí elijo las palabras con cautela y precisión, y repito que el Hogar pretende ser una familia y que a menudo lo consigue. Y todos (todos) sabemos lo difícil que resulta edificar un entorno familiar, con sus rutinas y sus jerarquías, sus relaciones, sus roces, sus apegos, sus complicidades, empatías y su contexto común que, como un enorme barco, bascula suave o bruscamente. La familia crece y se desarrolla, siempre es dinámica, y aquí radica su complejidad: no hay photo finish, no hay un método infalible, lo que hoy funciona quizás a medio plazo no sirva, no puede detenerse y decir: "ya está, ya todo funciona, y a partir de ahora todo funcionará".

El Hogar consigue a menudo ser una familia. Estos días, una familia de 35 niñas, más las Tías, las Sores, los voluntarios y las maestras. La complejidad es enorme. Pero en el Hogar habita todavía, y confiemos que por mucho tiempo, un sentimiento de complicidad común por el que las jerarquías existen pero no se imponen inflexiblemente, porque abunda la capacidad de tratar a cada una de las niñas por su nombre, mirándola a los ojos, ejerciendo de adulto cuando es imprescindible hacerlo, pero ejerciendo de amigo cuando es posible serlo.

Hablo desde el punto de vista de un voluntario. Habrá otros puntos de vista, otras miradas y enfoques, otras experiencias y vivencias. Pero expongo la mía con la máxima transparencia para constatar cómo el Hogar consigue uno de sus objetivos esenciales, el que le da nombre. Y créanme quienes lean estas líneas desde la distancia que no me motiva la complacencia y que aborrezco el maquillaje emocional, que no relato lo que querría que fuese el Hogar ni paso de largo por aquello que puede mejorar y debemos contribuir para que mejore. Que lo hay.

Pero en el Hogar he convivido con niñas felices, educadas, atrevidas (sí), peculiares (sí), cariñosas (¡qué lección!), amables cuando se sienten respetadas, confiadas cuando se gana su confianza (no siempre resulta tarea fácil, pero emprenerla es lo más agradecido que me ha ocurrido en... 20 años?), dolidas (sí), pero casi siempre con la vitalidad desbordante, la mirada vivísima, el empeño por sentir, hacer y ser, aún cuando, como toda niña y adolescente, padezcan temores, miedos, inseguridades, desconfianzas, o ecos de sufrimientos padecidos seguramente inimaginables para muchos de nosotros.

Sin embargo, la preocupación por las niñas no es tanto por su pasado como por su futuro. El origen conflictivo que las trajo al Hogar merece, seguro, una atención especial para detectar aquellos lugares que todavía duelen e intentar reforzarlos, paliarlos, mimarlos, para dotar a las niñas de los instrumentos personales esenciales para crecer con integridad, dignidad y amor propio. Pero en el horizonte está el momento en el que las niñas asuman su madurez, fuera del Hogar, y tomen sus decisiones como mayores de edad. Cuando ello ocurra, todo cuanto hayamos podido ofrecerles para equiparlas con el máximo de fortaleza interior, formación, autoestima, conocimiento real de su contexto e ilusión por luchar por una vida digna, será de gran valor para ellas. Y todos los que deseamos contribuir a este objetivo disponemos del presente para hacerlo, des de donde nos sea posible, como nos sea posible, en la medida en que nos sea posible.

Y no todas las ayudas son la misma ni deben serlo. Pero todas las ayudas deben confluir en el bien de las niñas. Sin excedernos, sin obviar el contexto socioeconómico del Paraguay, sin jugar al Pigmalión, sin querer molderlas como estatuas. Y trabajar por el bien de las niñas es actuar en favor de sus aptitudes (y conviene escucharlas y obtener su confianza para saber y detectar cuáles son esas aptitudes, quizá incipientes, quizá ya consolidadas, quizá todavía confusas), de quienes son y quienes pueden llegar a ser (no quienes querríamos que llegaran a ser), sin desprenderse de su amor propio y su dignidad. Éste, el de la dignidad básica, es el límite que con nuestro trabajo y colaboración debemos tratar de evitar que pierdan de nuevo.

Los niveles de ayuda varían des de los asistenciales hasta los más sutiles e invisibles. Todo aquel que desee noblemente contribuir puede aportar su colaboración, sea presencial, sea material, sea logística, sea a nivel de conocimientos. En el Hogar Tesape Porá hemos convivido estas dos semanas con distintos perfiles de voluntarios, y todos hemos tratado de aportar a nuestra manera lo mejor de nuestras aptitudes para beneficiar a las niñas. Des de la optimización de aspectos estructurales y de organización del Hogar hasta el trato capilar con las niñas, el trato de tu a tu, el decir "Hola Sole, ¿cómo andas?" y recibir por respuesta una conversación, no un monosílabo evasivo o una sonrisa pavloviana.

Éste, en mi caso, es el mayor regalo recibido estos días en el Hogar: el abrir algunas compuertas que tienden a estar cerradas, el poder confiar y ser confiado, el conocer por voz propia los anhelos, algunos temores, los gustos, las sonrisas, las bromas, los tics, los dejes, las maneras de expresarse, los recelos y la generosidad y la asombrosa afectuosidad de las niñas del Hogar. Conocerlas es amarlas, créanme. Y requiere paciencia, y tesón, y escuchar, y atender a detalles (gestos, miradas), y saber decir que sí y saber decir que no, y actuar como adulto cuando procede, pero saber bajar a su nivel cuando conviene, para jugar, para sonreír, para rebajar tensión, para compartir y para que, en aquellos casos en los que procede, puedan acercarse a los adultos, más allá de jararquías biológicas o docentes, con confianza y así disponer de referentes mayores en los que confiar.

En un próximo "Post" proseguiré con mi personal balance de esta muy enriquecedora e, insisto, conmovedora (primera) experiencia en el Hogar Tesape Porá.

Saludos afectuosos para todos,

Santi

14 septiembre 2009

"Mombyry guive nderehe che mandu´a"

"Desde la distancia me acuerdo de ti", es la frase en guaraní que enmarca la entrada al hogar de Tesape Porá. La he traído conmigo y sé que me acompañará siempre, sé que recordaré cada beso (ñehetu), cada abrazo (añua), cada sonrisa, cada gesto, cada mirada, cada caricia… todas las cosas que han hecho que vuelva cargada de ilusiones, de emociones y de ganas de darle sentido a una vida que empezaba a antojarse vacía.

Mañana me ahogará el silencio al despertar: no oiré sus risas, no oiré sus gritos ni sus carreras por los pasillos. Me ahogará saber que no podré verlas, que no podré desayunar con los besos y los abrazos más tiernos y dulces, que no podré jugar con ellas, ni hablar con ellas, ni ayudarlas a peinarse, ni acompañarlas al colegio sintiendo sus manos agarradas a las mías, ni podré acompañarlas a la cama, ni podré darles el beso de buenas noches, ni, ni, ni…

Aún así, no me embarga una tristeza insoportable. Es una tristeza que me hace sentir viva, que hace que tenga muchas ganas de que esta experiencia marque un antes y un después en mi vida, que esto no se convierta sólo en unas cuantas palabras escritas en un blog. Tengo claro que volveré (muy pronto), que yo ya no puedo mantenerme al margen del hogar, que quiero pertenecer a él para siempre y seguir de cerca a cada una de esas niñas: ayudarlas, apoyarlas, enviarles cariño, recordarles que las recuerdo, seguir brindándoles mi confianza y mi amistad.

Es, sin duda, lo mejor que he hecho en toda mi vida. La experiencia más gratificante, conmovedora e instructiva (no podéis imaginar cuánto se puede aprender de esas niñas!) que haya tenido jamás. Mil gracias a tod@s l@s niñ@s (algunos disfrazados de adultos) que lo han hecho posible. :)

08 septiembre 2009

¡Rebelión en la granja!


¡Hola amigos y voluntarios de IKATU!

Hoy os hacemos partícipes de la inolvidable y "agotadora" jornada del pasado domingo en la Granja-Escuela del Hogar Tesape Porá.

En un entorno natural precioso, entre palmeras y cultivos, pasamos el día niñas y voluntarios, entre juegos y chapuzones en la "pileta" (piscina).

Lo pasamos en grande, ya que fue un día soleado y alegre en el que disfrutamos todos a tope.

De la comida se encargaron nuestros amigos voluntarios Andrés y Belén, que prepararon con mucho cariño un risotto y filetes para todos. ¡Estaba todo riquísimo!

Las niñas y los voluntarios os mandamos muchos besos desde Villarrica.

Elena

31 agosto 2009

Llegada al Hogar Tesape Porá

Llegamos al Hogar Tesape Porá tras un día de reuniones en Asunción y una vez recorrido el trayecto hasta Villarrica en dos autos, ya de noche, con parada incluida para comer una chipa ("chispa" en argot sonriente) y con la constatación in situ de algunos de los hábitos de conducción del parque motorizado del Paraguay, más bien peculiares des del punto de vista de un europeo: en síntesis, conviene estar muy atento a cualquier elemento móvil que se acerque a la calzada por cualquiera de sus lados y direcciones, luminoso o oscuro, veloz o pausado. Los autos irrumpen en la travesía sin demasiados miramientos, obligando a un ejercicio de atención que ofrece una humilde lección a quien quiera atenderla. Es decir: cuando uno llega a un país desconocido, la posibilidad (más bien probabilidad) de ser sorprendido por los usos y las costumbres resulta muy alta, y por tanto la reacción recomendable es adaptarse rápidamente a la nueva realidad, para de esta manera integrarse adecuadamente e incluso prevenir problemas. La lección es simple: "allá donde fueres...", pero va más allá.

Porque una cosa son los autos, la circulación, las luces de cruce y las de carretera (y su elección), la incorporación a las vías y la utilización de luces (y casco) en motocicletas. El impacto verdadero, aquello que realmente te conmueve y que forma parte de la nueva realidad, es aquello que está en los detalles, en los gestos, en las miradas, en los silencios, las pausas, las expectativas y la confianza. En las personas y sus modos de operar, la manera como se aproximan, como se ponen en contacto, como dan y como reciben. Esto es así en cualquier lugar en cualquier tiempo, fue, es y será. Esto es lo universal. Lo que nos pone a todos en común, lo que nos atañe sin excepción. Lo que podemos pretender rechazar pero no podremos evitar ser.

Esta larga introducción me sirve para poner en contexto el impacto recibido al llegar al Hogar Tesape Porá el viernes por la noche, tras una jornada repleta de actividad. Detuvimos el coche junto a la entrada principal del Hogar, en una calle abruptamente adoquinada, y apenas abrimos las puertas una docena de niñas nos recibieron con los brazos abiertos. Y digo "con los brazos abiertos" porque así fue literalmente como sucedió. Y uno puede pensar: "Es habitual que los niños muestren su alegría de manera espléndida y generosa"', por ejemplo. Quizá lo sea, pero a menudo es un reacción dirigida por mayores que han inculcado en los niños costumbres de educación y protocolo que los niños han interiorizado. Podrían no hacerlo, pero lo hacen. Es una opción, no una necesidad; es un gesto, no un significado.

Sin embargo...

Al llegar al Hogar Tesape Porá la recepción de las niñas es un acto de tal afectividad, espontaneidad y pureza que uno corre el riesgo de quedarse literalmente paralizado sin saber muy bien cómo responder adecuadamente y comedidamente. Allí no había impostación, protocolo o gestualidad cultural. Allí había personas -en este caso niñas-, felices de ser visitadas y anhelantes de ser escuchadas, tratadas, interlocutadas, apreciadas, tenidas en cuenta, ansiosas por vivir, por ser y estar, por ser vistas y por ser miradas, por mirar y por ver.

Ese momento se puede describir de muchas maneras, apelando a distintos grados de sensibilidad, y a distintos niveles de descripción. Para unos lo que destacará será la generosidad de las niñas en su expresión de emociones; para otros, lo que destacará será el contraste entre este grado de expresividad y el maltratado perfil vital de las niñas, porque uno puede prever encontrarse con niñas inexpresivas que llevan escrito en sus rostros las espinas del camino recorrido; y no, lo que encuentra es un expresividad de una vitalidad desbordante. Así sin más. Antes de esta experiencia, una frase como la que acabo de escribir ("lo que encuentra es un expresividad de una vitalidad desbordante") podría haberme parecido típica, un lugar común y por tanto de significado vacío, tan recurrente que ya no posee significado.

Sin embargo...

Tras pasar los primeros días en el Hogar Tesape Porá algunas realidades se van imponiendo en la sensibilidad de uno, en la manera como jerarquizamos las prioridades, y en la manera como calibramos los adjetivos que empleamos. Y aquí "vitalidad" es un adjetivo pertinente de verdad, es una mirada cargada de vida y energía que se recarga automáticamente cada... 3 minutos? Y así viven sus vidas las niñas del Hogar, en especial las más pequeñas, cargando vitalidad y descargándola generosamente en los demás, para recargarse de nuevo y volver a ofrecerla al instante, sin acude de recibo aunque con la noble esperanza de recibir a cambio aquello a lo que me refería unas líneas más arriba: mirar y ser miradas, ser atendidas, formar parte, estar vivas y sentir el pulso de la vida con ilusión y sin miedo.

Y sin embargo...

La complejidad del contexto obliga a un permanente ejercicio de responsabilidad y revisión. Aunque la sensibilidad aflore generosa, conviene tener siempre en cuenta que además de compartir y enriquecer su corto plazo, las niñas merecen y necesitan que se construyan puentes para mejorar en lo posible sus posibilidades de realización y crecimiento para el medio y largo plazo. El peligro de volatilizar todos los esfuerzos en el transcurso del tiempo presente sin armarse para el futuro es una de mis preocupaciones recurrentes en el Hogar. Conviene tener en cuenta los distintos ritmos que requiere la educación y capacitación de las niñas, y no es fácil atinar siempre y ser suficientemente adecuado para ofrecer aquello que más les conviene, que no siempre es el elogio, que no siempre es el derroche de afectividad, que por supuesto no siempre es la complacencia. El reto en el Hogar es ser capaz de tener siempre muy presente que son las niñas quienes necesitan ser ayudadas y que somos los adultos quienes debemos ser capaces de tomar las decisiones adecuadas para ayudarlas, sin caer en el error de actuar en realidad en nuestra ayuda, porque es fácil caer en la autocomplacencia paternal de quien se siente ''bien'' por estar ayudando a los demás y recibe el afecto de las niñas. Este matiz, esta capacidad de distanciarse de la carga afectiva del contexto para tomar mejores decisiones en el marco de este contexto es hasta ahora el principal aprendizaje que mi presencia en el Hogar mes está brindando, y por la cual mes siento ya enormemente agradecido.

Santi

Algunos flashes de nuestros primeros días en el Hogar

Recibiendo "cariñitos" de LourditasAlineación al centro

¡Hola amigos y voluntarios de IKATU!

Después de los 5 primeros e intensos días en el Hogar Tesape Porá, las niñas y los voluntarios de IKATU que tenemos la suerte de estar aquí queremos haceros partícipes de nuestras vivencias y con este fin, os dejamos aquí un post con algunas imágenes de nuestra vida en el Hogar. Esperamos con mucha ilusión que os gusten.

Desde Villarrica, os mandamos mil besos y mucha energía positiva (en especial a los que ya habéis vuelto al trabajo).

Con mucho cariño se despiden hasta pronto,

Los voluntarios IKATU (Santi, Belén y Elena) y las niñas del Hogar Tesape Porá.


Algunos flashes de nuestros primeros días en el Hogar

Santi y Belén con Sonia, "guía turística" del Hogar Tesape Porá


Jugando con las "medianas" Caroli, Sonia y Carmencita
Juanita (una de las más pequeñas), escondida detrás de Sonia


Andrés, "mimando" a Caroli en la salita de los voluntarios


Santi, el "papito" del Hogar
Junto a él, Lourditas, Janina, Caroli y Juanita


De paseo por Villarrica con las más mayores
En la foto, Crisolina, Andrea y Pato


Rosita desayunando


Andrés y Elena con las niñas en la plaza con Rocío, Crisolina y Rafaela
Las niñas nos muestran su habilidad para llevar una botella en la cabeza


Aquí tenéis la bonita sonrisa de Rafaela y Rocío


¡Fotooooooooooooo!
Posan: Estelita, Eva y Caroli


Rafaela y Sole realizan sus tareas antes de ir a la escuela
Caroli es una "infiltrada" en la foto


"Cariñitos de buenos días" de Caroli y Crisolina


Santi en su clase de apoyo con Dolores

Elena ayudando a Rosita a tomar su desayuno


Belén en sus clases de apoyo con Sole


Sonia y Estelita en su clase de apoyo


Elena ayudando a Juli en su estudio

29 agosto 2009

Disfrutando de 47 maravillosas niñas guaireñas y con algunas preocupaciones...



¡Hola amigos!

Soy feliz. Estoy tan contenta por volver a estar en el Hogar... Llegamos ayer por la noche y las niñas nos estaban esperando con miles de besos y abrazos. Es increíble como te llenan de cariño en un momento.

¡Están tan guapas y tan mayores! No sé que tiene este Hogar que engancha, quien viene aquí una vez sabe que volverá... quizás no sabe cuándo pero sabe que volverá... Yo acabo de llegar y sé que volveré de nuevo... es muy fuerte.

El entorno del Hogar está algo más complicado que el año pasado. Ya no están algunas de las tías cuidadoras porque a Sor Tere le redujeron el presupuesto oficial a la mitad y eso ha sido un desastre. A las niñas no les falta cobertura de sus necesidades básicas (comida, aseo, colegio...) pero 47 niñas son muchas niñas y lo que más preocupa para su desarrollo es el acompañamiento en su educación personal, no sólo en la formación académica.

El rol de la tía cuidadora en el Hogar es fundamental, ya que es un referente para el grupo de niñas que se halla bajo su cuidado. Sin la tía cuidadora, las niñas se sienten "perdidas" como parte integrante de un colectivo demasiado grande, demasiado anónimo y ello implica que se sienten "más libres" para saltarse las normas, porque nadie las puede controlar de cerca...

Como todo niño, necesitan que les pregunten cómo les ha ido el cole, que les lean un cuento o que les recuerden que deben cepillarse los dientes antes de acostarse. También necesitan poder compartir con alguien especial sus alegrías, penas o enfados... Todo ello es imposible que lo pueda hacer Sor Tere con las 47... aunque lo intenta... es una heroína.

Ayer después de cenar, los voluntarios mantuvimos una conversación muy constructiva acerca del futuro del Hogar y de las niñas. Aquí no existen situaciones ideales pero sí una realidad más deseable. el Hogar necesita urgentemente un grupo de tías cuidadoras bien formadas y motivadas, que puedan acompañar a las niñas en su desarrollo como personas.

Y no es fácil. Los recursos económicos son escasos y la disponibilidad de personal cualificado para una labor tan sensible es mínima en Villarrica. El Hogar necesita disponer de recursos económicos recurrentes cada mes, para poder hacer frente a la financiación de unas de las labores más importantes que se deben desarrollar aquí: la construcción de una oportunidad de futuro digno por la vía de la educación y formación personal de todas y cada una de las niñas.

El sostenimiento del Hogar no puede basarse en la financiación procedente de las cuotas mensuales de los socios de ONGs como IKATU sino que se deben buscar fórmulas que permitan la autofinanciación e independencia del Hogar. En estos días vamos a trabajar diversas ideas de proyecto a tal fin.

Si tenéis alguna sugerencia o comentario, agradecería mucho recibirla, ya que vamos a intentar realizar una reflexión global acerca de esta preocupación para intentar ayudar a Sor Tere y a las niñas del Hogar Tesape Porá.

Aunque sea difícil, ya sabéis mi filosofía: "Si quieres, puedes". IKATU.

Un fuerte abrazo desde Villarrica.

Os quiero mucho.

Elen.

25 agosto 2009

Mañana viajamos a Paraguay... ¡Qué emoción!



¡Hola amigos de IKATU!

Después de varios días con los preparativos del viaje, estoy aquí sentada ante el ordenador, en mi casa de Barcelona, soñando con el momento en que me reencontraré con las niñas del Hogar Tesape Porá y en que podré volver a abrazar a tantos amigos que luchan a diario por la noble causa de ofrecerles una oportunidad de vida digna.

El plan para los dos primeros días ya está organizado. Santi, Belén y yo llegaremos a Asunción el día 27 por la mañana. Nos recogerán en el aeropuerto Elba y Juan, que son colaboradores incondicionales del Hogar y grandes amigos de los voluntarios que venimos de España y del resto de Europa. Una vez lleguemos a Asunción, quedaremos para reunirnos con Sor Graciela y Andrés Astorga (que llegará en coche desde Foz de Iguazú). Sor Graciela es la joven religiosa que se responsabiliza de liderar y gestionar el proyecto de Carmelo Peralta. En nuestro encuentro, hablaremos de los preparativos de las dos reuniones que mantendremos con la AIP y con el CIRD el viernes y comentaremos el programa de actividades a realizar los días que estaremos en el Chaco (estancia prevista para los días 8, 9, 10, 11 y 12 de septiembre).

El viernes por la mañana empieza nuestro trabajo técnico con la primera reunión. Mantendremos una entrevista con la Asociación Indigenista del Paraguay, con la que podremos intercambiar nuestras visiones acerca de la mejor forma de ayudar al desarrollo de la comunidad indígena ayorea, en el marco del Proyecto Carmelo Peralta.

Acabada la primera entrevista, mantendremos una comida-reunión de trabajo para comentar la planificación y responsabilidades del equipo en las diversas actividades a desarrollar durante nuestra estancia en Paraguay y a las 15 h. mantendremos la segunda reunión planificada, con el CIRD y la responsable del Proyecto ARTEQUIDES, proyecto que creemos puede convertirse en marco de referencia para el proyecto de capacitación de mujeres en Carmelo Peralta.

Después de la reunión, partiremos (seguramente exhaustos...) a Villarrica. Llegaremos sobre la hora de cenar y nos iremos pronto a dormir para descansar y recuperarnos de dos días intensos de viaje y trabajo.

Amigos, os echaré de menos pero sé que cuento con todo vuestro apoyo y cariño en esta nueva aventura solidaria que espero sea provechosa para los proyectos que estamos desarrollando.

Os seguiré contando con mucha ilusión a medida que vayan pasando los días.

Un fuerte abrazo con todo el cariño,

Elena

24 agosto 2009

Maleta lista y abriendo poros

Hace unos meses, en abril, Elena, durante una comida celebrativa con amigos, recuperó una antigua conversación que tuvimos hará un par de años. Me habló de nuevo de Ikatu: de lo que suponía, de lo que significaba, de lo que alimentaba y de lo que estimulaba. Más allá de las explicaciones más o menos detalladas, más o menos pormenorizadas, había en toda aquella explicación tal grado de intensidad, realidad, transparencia y, sí, pureza, que no pude evitar sentirme copartícipe, aunque sólo fuera a nivel empatía y complicidad, con aquel proyecto tan noble y desinteresado.

Mañana, apenas cuatro meses después de aquella (ya penúltima) conversación, volamos hacia Paraguay para aportar aquello que podamos y sepamos aportar. Mucho, poco... creo sinceramente que en estos casos sobran los adjetivos. Desconozco cómo serán los próximos días. Sé qué expectativas tengo cuando pienso en ello; sé lo que me han contado, lo que me ha transmitido Elena, lo que yo mismo siento cuando me dejo ir y pienso en sacar a flote todo aquello que a menudo retenemos encerrado en nosotros mismos porqué por inercias y por otras razones, en nuestro día a día de comodidades y estreses, no lo dejamos aflorar.

Nervios, expectativas, sentido de la responsabilidad, deseo de ser útil y algunos pequeños temores se acumulan en estas últimas horas a la espera de llegar a Paraguay y entrar en contacto con la realidad.

De momento, mil gracias a Elena por la confianza depositada, tanto en el primer momento al compartir su entusiasmo de una manera tan desinteresada, bonita, estimulante y contagiosa, como posteriormente cuando de la idea se pasó a la concreción.

Saludos a todos...

Santi